Mr. Badass

Ese momento en que te piden que traigas un show de Broadway a L.A. 

Felicidades… creo ¿Y que show es en todo caso?

La novicia rebelde, fue llevada a cine y ahora a L.A por este servidor.


Ese momento en que te piden que traigas un show de Broadway a L.A. 

Imposible decir que no


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No tan queridos vecinos: 

¿En serio le llaman a eso música?


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Buen día… 

kurthummel-bornthisway:

¿Como están todos?

Buen día Kurt. Nada mal, ¿qué hay de ti? 


I decided you look well on me || St. Anderson 

La morocha no pudo evitar sonreír al ver la reacción de su prometido ante el vestuario que traía puesto, el tal solo mirar los ojos perdidos de aquel muchacho en su cuerpo, era para sentirse bastante satisfecha. - Si sabes que mis ojos están aquí arriba, ¿No? ¿Qué tanto ves? - Le bromeó mientras tomaba de su barbilla para que su mirada se encontrara con la el, provocando que otra diminuta risa saliera de los labios rosados de Bella. Y de nuevo se perdía en esos hermosos ojos que todo el tiempo la dejaban hipnotizada, quizás era el efecto que tenía Jesse en ella, aunque para ella misma solo parecía tonta al estar así. - ¿Me castigan por ser sexy? - Alzó una de sus cejas mientras se volvía a reír, y continuaba acercandose a su cuerpo hasta el punto en que su abdomen chocó con el de él, y sentía su respiración en su rostro. Siguió el beso que le daba su prometido, moviendo los labios contra los suyos hasta que se separaron por una ligera falta de aire - Solo un poco. Pero aún no me siento en calor, ¿Qué crees que deberíamos hacer al respecto? - Sonrió levemente pero sus párpados cayeron de inmediato cuando sintió los labios de Jesse acercarse a su piel nuevamente, esta vez en su punto más débil: Su cuello. Las manos de Bella empezaron a pasearse por su espalda, enterrando las uñas allí por inercia, más sin la fuerza suficiente como para hacerle daño al chico.

Fue prácticamente obligado a desviar la vista del escaso atuendo pero por un deleite mucho mayor. Aquellos ojos a los que podía llamar su musa inclusive, con sólo mirarlos un segundo en su mente se recreaba la más romántica de las historias de amor, perderse en ellos mientras los miraba fijamente le causaba tantas emociones. El contacto de su pecho con el de ella le hacía querer acortar toda distancia que hubiera entre sus cuerpo en ese momento. – Bien, se me han ocurrido un par de buenas ideas en este momento – respondió antes de que una sonrisa se formara en sus labios. Se acomodó de manera que ella terminara encima suyo. Siguió con la sesión de besos en su cuello, sabiendo cuanto le encantaba a su amada. De pronto sintió las uñas de Bella en su espalda, nada fuerte pero con suficiente toque salvaje como para comenzar a calentarlo aún más. Hizo un tanto de lo mismo en ella, dejando a sus dedos dar un paseo por la sedosa piel de su espalda hasta llegar al broche de su sostén y comenzar a desabrocharlo. - Y no creo que necesites esto - Lo tomó y hecho a un lado. Sus labios habían dejado de pasear por su cuello y ahora se dirigían nuevamente a los labios de la diosa que tenía encima, dejando que sus lenguas juguetearan entre si durante un rato.


I decided you look well on me || St. Anderson 

No había nada como estar aburrida un domingo. Claro, para entonces Isabella no tenía ninguna obligación o trabajo, así que había decidido quedarse en cama todo el día. Y allí estaba, más que aburrida y buscando algo interesante que hacer, entonces vino a su cabeza su prometido. No lo había visto en todo el día y ya lo extrañaba a montones, por muy exagerado que sonara. Decidió hablar con el para que subiese a la habitación de ambos, pues Bella le tenía una sorpresa. Segundos después de terminar la conversación, la morocha se levantó de la cama luego de apagar la computadora y tomó una bolsa rosada que tenía debajo de la cama desde hace tiempo, solo había buscado el momento para usar su contenido, es decir, un conjunto que había comprado en Victoria’s Secrets. Reemplazó su pijama por éste con rapidez y se arregló, hasta que se sentó y quedó esperando a Jesse. Desprevenida, escuchó un susurro en su oído, el cual provocó que una sonrisa se asomara en sus labios - ¿Así que necesito una autorización? - Alzó una ceja mientras se levantaba, deteniendose un momento al notar que el chico estaba sin camisa - ¿Por qué me haces esto? Sabes que no me resisto cuando veo tus abs. - Se rió suavemente, se acercó más a el y pasó los brazos alrededor de su cuello. Como había extrañado tenerlo tan cerca.

St. James tenía completamente seguro que sería el hombre más envidiado del planeta al verla en aquel espectacular conjunto. Muchísimas gracias Victoria’s Secret, dijo mentalmente. - Por supuesto que la necesitas, para así no tener que perderme del espectáculo -  le explicó fingiendo estar indignado. No lo decía en broma, realmente podía quedarse viéndola así todo el día sin que sus ojos dejaran de estar maravillados. No pudo evitar dejar escapar una carcajada debido al comentario por su falta de parte superior, no lo hacía intencionalmente en ese momento pero realmente le gustaba causar ese efecto y sobretodo en ella - Consideralo como tu castigo - Dejó que Bella pasara los brazos por alrededor de su cuello mientras el posaba sus manos en sus caderas. Juntó sus labios con los de su amada y comenzó a besarla tiernamente, como para recuperar todos los segundos perdidos que no habían estado juntos. Se separó un momento para respirar - Entonces… Tenías frío me decías. - Recordó con una sonrisa pícara. Llevó su rostro hacia su cuello, deleitándose con el dulce aroma de su perfume y comenzando a depositar dulces besos por toda esa zona


I decided you look well on me || St. Anderson 

Esa extraña capacidad que tenían los domingos para aburrir a cualquiera. No tenía trabajo, partituras ni libretos por leer ni ningún compromiso social, realmente patético el día. Y además con un calor que lo tenía por la casa sin camisa para poder apenas soportarlo. O era que las condiciones climáticas estaban en su contra hoy o que tenía un deseo un tanto juvenil de tener relaciones sexuales. Había considerado decirle a Bella que salieran a tomar aire o algo para no seguir ahí cual león enjaulado deambulando por la casa. Pero una mejor idea se cruzó por su mente cuando su futura esposa le comentó que necesitaba subir su temperatura, interesante. ¿Cómo no se le había ocurrido antes? Teniendo tal cuerpo que parecía esculpido por los mismísimos dioses para él solo y no aprovechando cada segundo, muy muy grave error. Sin seguirlo pensando más tiempo ya dejó la computadora a un lado y se dirigió a su habitación.

La puerta había quedado abierta como solía acostumbrar, y allí estaba ella. Sentada de espaldas a la entrada de la habitación luciendo tan espectacular. Entro sigilosamente, sin hacerse escuchar para lograr sorprenderla. Se acercó lo suficiente como para que pudiese escucharlo cuando susurro - No recuerdo haberte dado autorización para que te vieras tan provocativa - dijo muy cerca de su oreja para luego depositar un beso en ella


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